22.8.12

Puedes.


No sé donde estas. A quien le podría importar. Parece estar amaneciendo. El sueño se quiere escapar.

Solo me queda esta cara de tonto con la cual tengo que enfrentarme al mundo. Los límites, los cuales aspiro romper. La ciudad misma que planeo dejar. Una lluvia de gritos lejanos de tu voz. Algo de alcohol para variar. Cuando me pregunten, resulta que no sé nada de ti.

Lo último que recordare será aquella mañana fresca en la universidad. Algunos recortes en mí libro de francés. Los viejos recuerdos que pretendo olvidar la situaciones incomodas. Los  amigos mutuos y los espacios comunes.

Resulta que me tengo que poner al día por aquí. Me he pasado de largo unos tres días de golpe. He investigado en mi libreta y no tengo un solo recuerdo de ti. Ni una sola mención por más breve que pueda perecer, después de todo es tiempo no tendría a donde mirar.

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