12.9.13

L'esprit de l'escalier

Específicamente hoy decidí mandarme a la verga al estilo curtis; encerrarme en el cuarto, cerrar las cortinas y dejar la ventana abierta, que la lluvia se meta a cantaros, que la luz se baje de a poquito en poquito; el viento me habla a través de la cortina, me habla mientras recorre la habitación, termina como siempre dejando todo tal cual lo encontró.

Unos minutos antes el café se tornaba helado, la gente afuera gritaba, había un desorden que mantenía el espacio exacta para no matar a nadie. Era simplemente un martes más para el recuento de todo este teatrito y cuando digo t-e-a-t-r-i-t-o me acuerdo de Z, específicamente de Z siendo lo que mejor sabe ser, Z misma. Z en sábado, cargando un montón de libros de francés, aunque realmente el sábado suena más a miércoles, con algo de fresco y la ciudad desierta; no sabemos fumar, nadie lo sabe. Supongo que hay demasiadas estupideces en el mundo, el preocuparse simplemente las aumentaría, así que no voy a contribuir con eso, trataré de ser ecológico en ese sentido.

El elegir es perder, es dejar de lado lo que no se quiso, es darle la espalda a las oportunidades e irse definidamente por un camino que recién comienza. En cambio si se niega uno a elegir desde el principio con el alto costo de no vivir pues se queda uno al deriva, en la resaca marítima esperando, creyendo que se tiene aún cualquier posibilidad, eso es un mentira, una vanidad del intelecto que se engaña en el consuelo del futuro y como he declarado anteriormente, el futuro, no existe. Así que cuando llega el momento de tomar una decisión, una decisión que se trata de ti más que de los malditos calcetines que planeo usar, prefiero no tomar ninguna decisión y quedarme con la posibilidad de no saberte, la incertidumbre, te condeno a la no existencia porque aun y cuando ya no hay nada, siempre queda algo y ese algo es el consuelo de los tontos, en mi caso: mi único recurso.


Otro mundo tendría frente a mi ventana, si desde el comienzo decido perderte eligiéndote; el preferirte sobre todas las cosas e irme mezclando poco a poco, hasta ser una amorfo contemporáneo de decisiones improvisadas, cine y teatro; de amigos, pastas y algunos vinos. Aquí ya no hay regreso, porque entonces, te fuiste para siempre y de esté futuro no hay quien nos salve, ni la incertidumbre misma.

L'esprit de l'escalier - Representación Visual


Como nota final quiero agregar que específicamente en esta fotografía se pueden ver los pies de una pareja joven, la cual estaba despidiéndose, despidiéndose como si nunca más fueran  a encontrarse de nuevo; yo conozco esa sensación y la he tenido y me enferma. Me enferma el saber la tranquilidad con la que la chica sube las escaleras y aguarda el siguiente vagón del metro. Probablemente me enferma la situación previa  a todo esto, es decir el verte después de lo ocurrido, como era de esperarse, decidí regresar en el último minuto, justo cuando estaba a unas calles del hospital universitario; porque que aburrido el verte, más aburrido el saber que me esperas y sobre todo el saber que no podría hablar realmente contigo, sino que pasaría la noche entre tacos y miradas. Los tacos son un buen plus, pero las miradas me van llenando los pies de cemento y en una ciudad donde el sistema pluvial es un asco, eso es un peligro al cual no quiero exponerme. Aun.

1 comentario:

Arturo Contreras dijo...

Leo esto y sé que soy uno más de la deriva.

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