31.10.13



Apenas he cruzado la puerta y no puedes culparme del todo; recién llegaba de un mar de tráfico entre media ciudad y tu presencia. Justo cruce y entonces te vi. no puedes maldecirme, ;tu vestido floreado como desde la primera vez, tu labial  nulo, el albor del horno con la cena; tú en medio de todo con una mirada desconcertante.

No hay poesía en tus labios, ni en los besos que me das, las caricias que vacías sobre mi piel están desabridas; hay algunos detalles que prefiero omitir, pero que tengo bien presentes. Siéntate un momento mientras decidimos que hacer, porque no hay peor invierno que el que está condenado con tu ausencia. No mientras las personas sigan con su rutina y yo sigo en una especie de shock mientras terminas de maquillarte.
 
Me enferma saberte, es como una sensación horrible que me surge de pronto, me siento mal y me da un asco terrible; ahora comprendo a J y sus situaciones de asco repentinas y me siento avergonzado porque es horrible. No hay nada más horrible que el verte de manera repentina cuando se tiene una paz establecida.

No podemos perder el control con esto que tenemos aquí; no después de tantas maneras horribles que tenemos de postergarlo todo. Hay momentos a los que no les falta nada, momentos que me llenan de nauseas; momentos que por el contrario les sobra todo y me llenan de un tranquilidad estúpida.

Así que cuando digo que no  enfades de mí, me refiero a que es viernes de fin de mes; las personas se encuentran frenéticas porque no tienen un lugar contigo en él, no tienen un maldito ligar al cual llegar. En cambio mírame frente a ti y tu desconcertada.

28.10.13


Para que no los sorprenda el año próximo, les regalo un calendario.


Pueden descargarlo por acá



Las cosas buenas se vuelven malas mientras la noche se va acrecentando; no es una cosa meramente relacionada con la contaminación  radiante, el fuego latente ni mucho menos las malas compañías. Son de las mejores historias que uno puede cargar a su brazo. Entre tanto alboroto parece que han dejado de lado el estado de alteración, alguien parece haber tomado mi brazo, mientras los chicos siguen la fila para vomitar.

Hay alguien muy ebrio buscando pleito, el barandal parece no tener respuesta,  se siguen armando de palabras, hasta que uno de los dos es sorprendido a golpes. Justo en la cocina alguien ha pedido de cenar; a nadie parece importarle la cena, han estado buscando desde un tiempo atrás algunas botellas llenas, unas botellas que se encuentren listas para vaciar.

Justo va saliendo del baño, es la que alentaba la fila, pues nunca terminaba del todo de vomitar. Es tiempo de vernos extrañados; afuera sigues cayendo y quemándote entre cigarrillos, el frio sigue igual de molesto como la lluvia. Lo que pasa, es que esto es meramente rutinario, es una rutina mortal; no estoy seguro de quererme quemar del todo. Tu nueva vida parece llena de complicaciones y ese es un riesgo que estoy dispuesto a tomar.

Mi nombre es Jorge, soy desempleado de profesión y vago por gusto propio. En lo que a mí respecta, soy una persona adecuadamente No. Es decir, me niego a todo, en especial a lo que requiere hacer algo, creo que es básicamente lo que define mi estancia aquí –no del todo.-

Mi problema – que es meramente chiflazon dice A- es el sueño, lo que conlleva, el dormir de mas, el saber el mundo onírico, sus espacios, sus rincones, tú, más que nada, tú, porque eres tu mi mundo onírico, mis sueños y espacios, a donde voy cuando la realidad apesta. Es a ti desde luego.

Entonces, eso te convierte en mi problema, pues el sueño es maravilloso.


Lo siento.

24.10.13

Mi padre siempre me dice de manera aleatoria: “Recuerda que tú mejor amigo, tiene un mejor amigo y ese amigo, también tiene un mejor amigo; es exponencial, así que ten cuidado cuando compartes algo” supongo que el lado bueno, sería que me recomendaran como diseñador; así mínimo tendría algo de provechoso todo el asunto.

Entonces me viene a la mente el taller de iluminación, que fue en una bodega entre los lugares perdidos de Guadalupe y el olor a pollo, más bien alitas; de cómo la gente se abalanzaba sobre los filtros-celofanes de colores, el Dolly parecía un pony y todos jugaban con las luces. Luego al final como el siniestro sobre los autos, porque recién era la temporada de huracanes, pero nos agarrón desprevenidos a todos.

Al final, los nervios eran muy visibles, por ejemplo el boleto del bus estaba doblado como en 4 partes, todas distintas. Después de unas llamadas y caminar algunas cuadras, se llegó el momento de cruzar el trecho del parque, como era un día nublado y casualmente jueves, no había nadie a esa hora, pero aun así me pareció una eternidad, más bien me pareció como el umbral, pues sabía que al final de toda esta odisea, te encontraría. Ahí estabas tú, de negro, con el linóleo; ahí estaba la tensión y también estaba yo, pero entre todo, estabas tú.

Luego como que todo fue confuso, porque no tenía sentido el ir al centro, para después volver a nuestros rumbos, supongo que estábamos nerviosos los dos; yo siempre estoy nervioso, nervioso es mi estado natural en la vida. Por tú parte, chocaste el carro de manera sutil, fue cosa de nada, pero eso fue suficiente para todo.

Luego de unas horas de silencio, maniobras y miradas como choques; la tormenta se nos salía de ojos y abarrotaba las mesas del establecimiento, más bien teníamos una mesa bien lejos y además todo el lugar estaba helado. Creo que fue básicamente lo que definió el hecho de que el manejar ya no era una opción.

Para mi siguiente truco, voy a necesitar que nadie me vea, también voy a requerir cualesquiera de las cosas que se mencionan:

Un dinosaurio. Una banqueta. Una noche. Un par de boxers. Una bicicleta. Un árbol. Una ardilla. Un teléfono celular, que su número termine en 5. Una casa. Dos casas. 4 libros. Una película. El número 9, que también puede ser un 3 ó un 5; no sé, tengo dislexia. Unas calles bien obscuras. Unos gatos en la esquina, como esperando. Unos niños en bicicleta. Un cigarrillo. Un bote lleno de pañuelos no desechables. Una escoba y dos tinas de agua. Una lente. Una canción que empieza despacito, pero termina justo en el climax. Unas persianas. Un sábado. Un karaoke de cualquier banda. Unas cervezas. Un café. Un recorrido de una hora y quince minutos. Doscientos dieciséis pasos. Cuatro escalones cortos y once largos. Dos metros de pura desidia. Un cabello en mi cama. Dos cajitas llenas de cartas. Unas fotografías bien subexpuestas, que tanto me agradan. Unas postales from hell. Una película que se puede regresar muchas veces. Unos diálogos interesantes para cuando se dé la ocasión. Unas  bien “heladas”. Una tos bien culera.



Eso es todo; de nuevo.

22.10.13



El quererte es cosa de todos los días, lo cual podríamos tratar de explicar cómo que tú eres un A y yo un B y la distancia es un exponente que va creciendo lo que sentimos o al contrario yo soy un A y tú eres un B y la distancia va disminuyendo todo, nunca se sabe, porque en las cosas de números, siempre se pueden utilizar de un modo, al igual que pueden utilizarse de otro.

Ya sé cómo termina todo, termina con una promesa, una esperanza, la paz; pero conozco bien todo esto y sé que ese no es el fin; porque a la paz le sigue la angustia, el tormento y algunas dudas. la decepción infinita de no saberte, o más bien de saberte lejos. Específicamente de saberte en algún lugar lejano de la ciudad, en una hora determinada, mientras todo lo demás se va al carajo.

Es la despedida más catastrófica para alguien tan pacifista, los aledaños gritan, gimen y rasguñan. es una pelea, una que no me interesa ganar, una que he perdido tantas veces, que no me molesta en los más mínimo. Al menos no en este momento, porque me queda un buen tiempo por delante para que haga efecto este suceso.


Las relaciones de números nunca terminan bien.


Amanece la ciudad, como amanece tu presencia; y se disparan los inciertos y la tos es persistente. Hay poco más de 60 personas y todas tienen tu nombre, tu voz, tu cabello.

El sol se sigue, como dibujando la línea de tu mano, la línea de la vida, del amor y de algunas viejas fortunas. No hay lectura errónea en esta despedida, no hay improvisación en este encuentro fúnebre. Más bien somos premeditados, premeditados desde que la pintura, fotografías y chocolates. Este tipo de silencios, siempre me parecen mortales, aunque debo admitir que me gustan, pues se puede saber todo de una persona en un silencio, se quiere todo; ya todo ha sido dicho, no hay porque hacernos tontos entre  ruidos inaudibles.


Entonces, no hay nada más que decir, por el contrario, nos queda mucho por hacer, nos queda la vida, las flores, las alegrías y las tristezas, las caricias y los enojos, algunas canciones que nunca vamos a terminar de entender, al igual que algunos nombres parecidos de personas distintas.

21.10.13

Olvide cerrar la ventana mientras dormía

No podemos negar que seguimos siendo los mismos crédulos que siempre hemos sido, desde los recorridos llenos de fantasía y lugares poco comunes, hasta los paseos repetitivos entre espacios de oficina; somos los exploradores entre copiadoras y máquinas expendedoras de refrescos, los laberintos laborales cada vez son más voraces y ya no tenemos tiempo para complacer peticiones ajenas.      Se me ha incrustado el sueño en lo profundo de los huesos, es algo que no me deja recorrer la ciudad del todo, pero, aun así es una calma que no puedo explicar; probablemente se debe al insomnio y su tonta manera de abolir los peligros inminentes, más bien de bloquear la percepción de peligros y daños. El insomnio entonces, es el culpable de ti, de tu peligro inminente que se disipa entre los días y los libros, el mismo que va inmiscuyéndose entre los viejos videojuegos y algunas cortinas.

Justo al despertar, ha olvidado por completo mi nombre,  no hay espacio ya en esta ciudad, al menos no si me sigo con este ritmo de autodestrucción y tabaco; el alcohol es muy de teenagers, es algo que no pienso vivir tan a menudo, más bien quiero vivir el viento en las ventanillas del bus y los carros en las autopistas, el estar atrapado en la nada y la sensación punzante de correr hacia cualquier dirección, aunque claro esta cualquier dirección siempre lleva al mismo lugar llamado confusión.


Quiero romper las ventanas de algunas casas aledañas y no tener que preocuparme por mi estúpida moral, simplemente llévame a cualquier lado, no importa si son las afueras de la ciudad o las entrañas del barrio antiguo. Quiero tener un espacio breve, en donde pueda concretar una atardecer de lo menos parecido al que veo todos los días; un atardecer entre las cejas y las puntas de mi cabello.

20.10.13

Neurosis Ausente

No soy woody allen, nunca voy a serlo; así que nunca sabré lidiar con las rupturas amorosas, ni con lo que implican, ni los momentos incomodos entre el regreso y la huida. No voy a saber nunca qué hacer con las mujeres, ni con las situaciones que provocan; por ejemplo, no voy  a saber matar arañas a las 2:00 am de un jueves, tampoco voy a saber cómo lidiar con los regresos cafres en tu auto. Nadie sabe cómo llamarle, sobre todo su nombre, pues tiene maneras no agradables de responder a los llamados.

No voy a tener idea de lo que está sucediendo, en cambio; voy  a saber actuar por impulso de manera aleatoria, voy a saber el frio de las bancas y los días semi-lluviosos. El desertar, el rendirse y revindicare; todo en la misma oración de 6 palabras y ninguna vocal que me contente un poquito, más bien todo serán monosílabas de poca duración.

De pronto voy a querer como llamarte, no es mi culpa; pero ¿a quien más podría llamar un domingo por la tarde, mientras la gente me ve con cara de extrañamiento? Me agrada la idea de saber que al menos tu sabrías que hacer.

Estos parques nunca fueron del todo de mi agrado, pero es el último lugar en el que esperaba encontrarte.


¿Quién pudiera no quererte mientras vas dando pasos agigantados?

Wild World

Don't be a bad girl

17.10.13

Hey lady meet my mum and dad

Yo te quiero
Te quiero en presente
No en futuro, ni en suposiciones geográficas
Te quiero definida
No como una niebla que vaga por la ciudad
Y es por eso que me siento mal
Deberíamos mejor apostarlo todo
Jugárnosla a ver qué sucede
¿Qué puede pasar?

Puedo ser todos los hombres de tu vida, los hombres que buscas y los que has dejado pasar, los hombres que tan molestado durante tanto tiempo, los idiotas y los que siempre saben cómo reaccionar ante cualquier situación, los de buen porte y los de peores condiciones, los maleducados, los bien portados con la familia, los que adoran los niños, los que detestan los domingos familiares, los que aman las reuniones familiares, los de la tranquilidad mientras el periódico.

En cambio tú puedes ser las mismas mujeres, tener las mismas manías y pasos sutiles al caminar; tener el cabello atravesado mientras buscamos nuestros labios, ese momento involuntario de quietud antes de exclamar lo que te pasa por la mente, esa sonrisa furtiva que se va de par en par mientras las visitas comentan cosas que pierden al sentido al salir de sus bocas.

Te quiero así como de un brinco
No como marchando, más bien como rompiendo las reglas
Te quiero como una lluvia de verano que siempre viene bien, incluso una lluvia de otoño que viene aún mejor
Te quiero como a la luna, aunque se vuelva ficción
No como la ficción que nosotros volvemos luna para tratar de embelesarnos

Te quiero.

16.10.13

meh

Hoy deje de existir según mis amigos, pues cerré mi cuenta de facebook.

15.10.13

33948

Es el final de la ciudad en un extremo menos esperado, y es que las personas siempre decepcionan, es más bien una capacidad humana; estoy seguro que yo también ando por el mundo decepcionando a más gente, pero trato de hacerlo lo menos posible porque la decepción siempre duele de manera bilateral, duele de aya pa´ca y de aquí pa´ya.

Luego las decepciones son un mar que me va ahogando, y cada vez es más difícil salir a flote, quisiera simplemente ser de ese tipo de personas que envían al carajo todo, aun y a las personas que les importan, pero no tengo el estómago para eso; por eso estoy acá como en espera de más decepciones.

El aire tiene un aroma diferente, ni siquiera puedo explicarlo, mucho menos retratarlo pues he perdido parte de mi vida justo en este momento, el momento antes del piso 42; también la pinche hora se lleva parte de mí; querida vuelvo a reiterarlo, si ni siquiera puedes con la promesa de ser viernes, mucho menos podrías con este tipo de compromisos, debí habérmelo sabido mejor desde el comienzo.

Entonces, a todo esto; lo único que queda es el silencio, porque ya nos chingamos todo lo demás, desde algunos comentarios triviales, las pláticas de trabajo y las conversaciones infinitas sobre nada en concreto. El silencio en cambio viene cargado de todo en absoluto y eso es lo que, el silencio me hunde, el silencio me arrastra de a poco en poquito a un lugar que siempre he visitado a estas alturas.

Después uno se pregunta que si todo hubiera salido mejor negando los hechos desde el principio, es decir, dejando de lado las cordialidades y las viejas historias. Siempre sucede, y no puedo evitar sentirme la vergüenza de mi sexo pues he perdido, he perdido dos veces, de la misma manera, supongo que soy de cerebro lento, o de sufrir querer, pero no ya no. Ya no quiero nada. Ya no quiero sufrirte, ni esperarte, ni aunque sea el piso cuarenta y tantos del centro de la ciudad, ni aunque digas y prometas lo que quieras, no.



NO

13.10.13

Lazy jane

Ayer le vi por última vez, las multitudes se marchaban a la par y yo seguía simplemente por inercia, pues no quería perderle. Todo  me resultaba extremadamente triste, desde la gente cantando y gritando, hasta la luna que en especial estaba muy bonita, pero triste.

Después de todo, no es tu partida lo que me pone mal, es la manera en que has decidido marcharte, así como si nada importara, como si todo simplemente pudiera olvidarse. De alguna manera sabía que esto era así, pero no hay vuelta atrás.

El verte, el saberte desaparecer entre las puertas de un taxi, el gesto de no remordimiento, todo eso es lo que me preocupa durante los insomnios, porque creo que simplemente somos una extraña aberración surgida de todos los clichés que se van desplazando por la ciudad.


De cualquier manera, cualquier cosa que intentes, ya pasó.

7.10.13

Caught

Si despierto un día y de pronto no sé quién soy, tómame fuertemente por la mano; invítame un trago para celebrar nuestro primer aniversario y cuéntame algunas viejas historias. llámame una tarde de domingo y así tu aroma tardará más en disiparse en esta gran ciudad que va quedando chica cuando se trata de ti. Escríbeme algunas líneas de tu libro favorito, déjalas al azar entre mis bolsillos; así tal vez llegue a estar perdido, pero jamás sin ti.

Mi cerebro no tarda en colapsar, no es que se trate de una catástrofe clínica, más bien es el año 2015 que está acabando conmigo. Mis nervios no tardan en reír por esta tarde, por las noches la niebla se disipa un poco tan solo para volver con algo más de fuerza. Las mañanas frescas llenas de colores claros y ruidos meticulosamente aleatorios.

Habrá días que no quiera recordar quien soy, pero no te preocupes pues aun así recordaré el cariño que siento por ti, los gestos que me muestras solo a mí, las películas de larga duración, los libros en tu sala, los mensajes en tu cajón; todo perfectamente ordenado como si de una exposición se tratara. Una exposición que me gustaría visitar eternamente, pues a cada momento uno puede ver detalles que le resultan completamente nuevos, algo que tiene material nuevo cada mes.


¿A qué hora has dicho que comenzaba la función?

6.10.13

Días

esto de soñar contigo, no esta funcionando.

5.10.13

Forget it

Justo ahora, ya no estás aquí
Tus labios carmesí se fueron hace tiempo
Te vas, me voy, hace tiempo que nos fuimos.
Si apenas y puedes cumplir la promesa de ser viernes, como podría confiar en ti


Ps. No te molestes en llamar.

4.10.13

Wrong girl.

Aún recuerdo bien clarito esa mañana, era un viernes; para variar estaba crudo y además estaba lloviendo. Mis amigos seguían en su lugar. Justo al despertar la melodía invadió mi cabeza, no estaba pensando en nadie en particular (pero hubiera sido lindo) porque ya sabes era de mañana y todos seguían soñando con la celebración anterior, enredados en sus problemas adyacentes.

Me encanta el silencio que le da la lluvia a una ciudad como la nuestra –es nuestra, no podemos negarlo- le da una pausa, un respiro, una melancolía que me parece entrañable. Detesto toparme algún conocido mientras tengo una labor importante, sobre todo si me encuentro indispuesto –indispuesto bien podría ser ebrio-.


Si mi familia decidiera llamarme de vez en cuando para saber si sigo vivo, eso le daría un giro interesante a las cosas.

Freak

La tarde se me escurre de entre los dedos como una tarde más de otoño, sé que estas rondando por ahí, tú lo sabes también, pero parece no importarte. Estoy a casi nada de ver arder al mundo que nos rodea. Eso sería la explicación más lógica para un viernes, pues estoy cansado de todo esto. Cansado del desánimo constante de quererte, no es que no te quiera, más bien, es una labor muy pesada el querer por dos personas, te quiero por ti y te quiero por mí. Esta doble situación va mermándome todo, va quitándome poco a poco la atención que dejas a cuentagotas sobre la mesa.

No puedo pedir que me quieras, pero bien si puedo pedir que dejes de aparecerte por estos lares. A donde vamos en todo este alboroto, en todo este juego de niños, ya no tenemos 12 años, ya no somos los mismos, nunca lo seremos. Los vestigios parecen una forma de melancolía que va calando y se hunde hasta los huesos, que sale conforme se van friccionando los espacios.


La única claridad que tengo presente, es la del adiós y eso es lo único definitivo en mi vida.

3.10.13

Fragancia

La vida puede cambiar en cualquier instante, cuando uno menos lo espera; en esos momentos todo cambia de dirección repentinamente y se siente uno fuera de lugar. en este momento yo me siento fuera de lugar. uno simplemente sale a caminar como de costumbre y se encuentra seducido con la idea que le cambia el sentido a todo.

Hoy me  he dado cuenta que le quería, lo cual es un golpe muy fuerte, pues he palidecido unos instantes. mas bien le quiero, porque es algo que está sucediendo en este momento. le quiero con sus gestos, con sus momentos de completa madurez, con sus momentos de constante cambio y con el desgaste impresionante que implica querer a alguien, pues desde el primer momento que le he querido, le estoy perdiendo. como quien deja destapada una fragancia y va disfrutando de su aroma. al comienzo toda la intensidad, te mantiene los sentidos afilados, en alerta y en el orden correcto, pero al correr de los días, se escapa, se va mezclando con el aire, se vuelve ausente. así es entonces como me siento en momentos como este, con respecto a ti.

Me he dado cuenta de que le quiero, pero también hay que mencionar que siempre he detestado las fragancias.

1.10.13



De pronto es 1999 de nuevo y no hay problemas económicos y si los hay, ni siquiera he podido notarlo, los niños corren alrededor, incluso yo sigo corriendo y no hay nada importante. Ni la sexualidad, no los destellos de malicia que surgen entre momentos de geografía.

Luego en medio de la asamblea, ya es 2002; no he terminado mi almuerzo. Como es costumbre sigo de pie; como iba a saber yo que después recorrería estas calles con un nuevo sentido. El no saberte cerca, el ignorar es una dulce sensación de caos que apenas y puede uno distinguir de la incertidumbre.

El mundo sigue de cabeza, al igual que todo el año del 93. Uno se piensa enamorado, sin siquiera saber de lo que hablaba. No tengo idea.

Después de que todo, la lluvia ha venido acrecentando la noche, las estrellas bailan sobre nosotros, nosotros bailamos bajo ellas, la ausencia de luz, los sonidos funk se vuelven contra las paredes. Hay algunas tragedias cercanas, pero ninguna sobre la cual preocuparse específicamente.

Podría decirte que soné contigo toda la noche, pero la verdad es que tengo insomnio; me he pasado la noche en vela, pensándote. Así ha venido siendo desde hace un par de semanas. Las mañanas frescas son el respiro esencial para mantener esta rutina vampírica. Tengo un vecino que también carece de sentido, las madrugadas suelen ser un dolor de cabeza, uno que me agrada que me suceda, pues ni siquiera sé que hacer conmigo. No quiero sonar como un fanático religioso, ni como esos románticos empedernidos –aunque he pecado más de lo segundo que de lo primero-.


A estas alturas, el año ya no importa, porque es el presente.