28.2.14

El Venado Azul

La ciudad era nuestra; pues entre las calles empedradas y las esquinas con una pendiente elevada, no había nada más que frio. la gente se recogía temprano, salvo los hippies de la plaza principal, que se mantenían errantes a esta costumbre de los lugareños. toda la historia en si es una travesía, una que comienza en jueves y acaba en domingo; luego de unas horas entre la nieve y el olor a bosque, uno se encuentra de cara al desierto, a las estaciones de trenes fantasma y ruidos cíclicos de niños jugando. las vueltas se hacen más seguidas y las piedras se van sintiendo más entre el ayuno, pues así es el recorrido en la búsqueda del venado azul.

Después del drama de los barrancos y deslaves, uno puede encontrar la tranquilidad del pan de nata y los túneles oscuros, nunca mi claustrofobia se vio tan pública. es entonces como llegamos al principio, la ciudad bajo nuestro dominio, las calles empedradas, las esquinas elevadas, los caballos a la espera y el desierto llamando en cada resolana. apenas y pude dejar las cosas en el cuarto, verme al espejo y preguntarme si estaba bien del todo, es decir, realmente bien.

Una vuelta entre la plaza y los niños que tranquilamente leían harry potter, el arte huichol y el olor a libertad que uno puede sentir en todo el lugar, una camioneta accedió a llevarnos, perdernos y regresarnos al desierto, pero de desierto no tenía mucho, pues las lluvias resientes lo mantenían medio verde. justo al salir del pueblo y con la mente puesta en la aventura y el peligro, los barrancos hacen que uno se pregunte si es buena idea el viajar en el techo del vehículo. el paisaje de encargaba de contestar a momentos, pues entre lo verde, florido y las cascadas que salen a momentos para decirte que todo está bien, se encuentran las bardas que protegen la ciudad. lo mejor es cuando uno ve a los demás que están ahí para perderse, para no saber nada y mas que no saber nada, aprenderlo todo, pero más que saber el universo, están ahí para saberse, su lugar ante la vida y su lugar antes su propia vida.

El desierto tiene una magia que no quiero arruinar tratando de decirles, así que no lo hare. por favor vívanlo por ustedes mismos.

Luego del sabor a monte y el silencio furtivo, le queda a una sensación cítrica que es difícil olvidar; podría decirse que ese fue mi primer beso para con el mundo. a partir de aquí todo se vuelve difuso y hay dos alternativas:

I
Regresamos, cansado y algo extrañados de todo lo que nos rodeaba, todo parece más brillante y nuevo; el tipo de al lado dice que puede ver fuego blanco y que es justo lo que esperaba. sencillamente me parece que hay algo extraño, pero no puedo identificarlo con certeza. luego hay unos átomos y enlaces químicos, sonidos fuzz de guitarras conocidas y al final Marque-moon. el espejo, el agua y el filamento del foco que a su vez es la puerta al microcosmo, con un gusano dentro de él bailando solo para mí.
II
Hay una ráfaga de viento, recorriendo la ciudad, está buscándome sin descanso; hay como 15 tipos, que vienen directo hacia mí, pero pasan de largo a buscar refugio, de a ráfaga de viento. hay un camarote, una nausea que no se va, una silencio y un vaivén ligeramente perceptible. luego del naufragio, hay gente dormida y la ráfaga hace las pases conmigo, me deja ver lo claro del cielo, el brillo de las estrellas y la cercanía de la luna. los perros ladran, se escucha música –siempre se escucha- y poco a poco uno siente, eso es lo bonito de todo, pues al final uno realmente siente.

El querer volver es el sentido más bonito, claro después del sentir mismo





26.2.14

Ortodoxia

Últimamente tengo ganas de escribirte, y escribirte en el buen sentido, es decir, decirte algunas cosas lindas que te hagan el día un poco más ameno; pero todo va tan de la chingada que simplemente no puedo. así que tendrás que conformarte con los espacios entre regreso y tarde de oficina;  noches entre recorridos e ingenuidad. no soy yo; nunca más.

He dejado de lado cualquier situación anterior a lo que nos ha sucedido,  espero te sea suficiente para arreglar lo jodido del mundo y sus detalles poco ortodoxos; pues estoy cansado del ruido que hago al escribir, de la humedad y la congestión nasal. cansado de saber la trayectoria que sigue el sol, cansado de alguna manera del olor ligero que tiene el aire por las mañanas. estoy cansado de tenerte por segura con todo lo que implicas; estoy cansado de tenerte entre las grietas de todo lo que se desmorona; cansado de estar tan impregnado de ti y lo que conlleva una tarde de domingo. cansado de no tener ganas para nada.

Se ha comenzado a bajar lentamente el telón y las parejas han comenzado a disiparse; no hay  ruido suficiente para callarme la imagen tuya entre los asistentes, que como una ola azotan y azotan con una frecuencia que raya en el frenetismo mientras la ciudad sigue justo donde la deje.


Si me equivoco, esta vez no llevaremos un rumbo parecido, pues cuando se te interpone una idea entre los sueños, eres capaz de volverte etérea, no largarte y mucho menos regresar. 

24.2.14

Febrero.

De febrero no queda nada, ni las calles llenas de basura y adornos san valentinescos; ni la señora loca que sale pidiendo cigarros en las mañanas. ni me vecino molesto empujando carros con su camioneta mientras grita por cosas sin sentido a su retrovisor. algunas cosas parece que quieren agarrase fuertemente a los postes, como para darle algo de sabor a marzo, pero las barredoras nocturnas hacen lo suyo con los pobres diablos.

En resumen: yo quería desaparecer y no saberme ni yo, pero en medio de una fiesta un tipo tuvo un arranque de inspiración que manifestó gritando –¡Reclama lo que es tuyo!-  lo cual en su momento me pareció gracioso pero la idea ya estaba en mi cabeza a la mañana siguiente y a la mañana siguiente de esa, entonces creo que tiene algo de razón.

¿Por qué debería andar uno por el mundo como cediendo y dejando todo indicio de disputa, sin siquiera dar lucha?

Todo esto aunado con las derivas urbanas y suburbanas que se llevan los días y los pocos atardeceres soleados entre niños jugando fútbol, ha desentrañado una sensación meramente familiar; también la sensación extraña de besar espaldas –para mi defensa quiero agregar que de verdad era una espalda muy bonita y ya.-


Hola.

19.2.14

I lurve you

Algo así los colores

He soñado con Allen (como Alvy singer) de nuevo y se está poniendo más interesante cada vez; para empezar estábamos en el DF y todo era extraño, pues había como unos centinelas que rondaban la capital. al principio estábamos sentados bebiendo algo de café y luego de hablar sobre Annie -que justo se acababan de separar- y decirle que todo estaría bien dentro de poco; se excusó para ir a escribir un rato en el segundo de una ferretería que quedaba  a unas calles de ahí. yo por mi parte me quede viendo el horizonte unas horas, pues la torre latinoamericana tiene una vista muy bonita al atardecer, los gases tóxicos que tiene en exceso la ciudad, hacen que se pongan los colores bonitos.


Luego de unas horas, no sé porque pero unos tipos sabían que él estaba en el segundo piso de la ferretería, yo decidí aparecerme por ahí, en caso de que Allen necesitara algo de apoyo moral para continuar con la penitencia, cosa que desde luego era necesaria. luego de correr unas calles, casualmente nos encontramos con Annie, quien no entendía razón alguna y está en todo su derecho, pues a veces uno no quiere seguir escuchando a una persona a la que no quiere siquiera ver. justo al dar vuelta en una calle un centinela apareció – los centinelas eran una especie de robot de 3 mts que mantenían una especie de control judicial- y comenzó a seguir a Annie, enseguida le advertí a Allen sobre lo que estaba ocurriendo quien ni tardo ni perezoso comento a decir unas palabras rápidas y extrañas, acto seguido el robot se convirtió en un montón de burbujas magentas que se disiparon entre los cables de los postes; asombrado le pregunté que como lo había hecho y me dijo que era lo que estaba preparando en la ferretería esa tarde, me dio un papel doblado con las anotaciones de cómo funcionaba. se despidió de inmediato, pidiéndome que escriba, que escriba mucho, hasta vomitar letras, dicho esto se enfiló en dirección contraría a la de Annie y ajusto el cuello de su gabardina.

17.2.14

Dearest

Durante el amanecer de mañana te tendré bien presente; no importa que las madrugadas se vuelvan un adiós constante, por ahora todo lo que quiero hacer, involucra el tenerte cerca, el hablarte despacio y luego rápido; borrarte poco a poco la urbanidad que se acumula en tu ojeras, y dejar de lado el saber que mañana es día laboral. el ubicar el momento en que secretamente sonríes, mientras la puerta se cierra y el proyector se enciende. mantenernos al margen mientras la ciudad continua con su rituales de lunes. este amor líquido (que a final de cuentas parece mera invención y más casualidad de los espacios que frecuentamos) se está volviendo un mar. entonces una noche la idea me asalta y eres marea que se cuela por la ventana (aun y cuando ésta está cerrada). otras veces-situaciones, ni dejando la puerta abierta deseas entrar. 

14.2.14

Dosseisseisseis

En una de esas sesiones baratas de neo-terapias y amor; una chica, la del insomnio ha mencionado como de memoria los 52 nombres que de golpe me remitían a los desiertos de sonora. así como nadie le ponía atención, nadie notaba que yo la descubría entre los pasajes perdidos de unos nombres que a cualquier otro le parecerían al azar, pero créanme que de azar no tenían nada, siquiera el orden. de pronto quise levantarme de la silla barata de plástico mal corrugado; gritarle versos, gritarle flores y todo lo que se, gritarle también lo qué no se, pues por chicas como ella, estaba dispuesto a inventarle un sentido a todo; eso es lo más racional que me ha pasado con una chica, aunque la intimidad de su relato me mantenía al margen de la situación, de poco a poco fueron sucediendo los demás relatos, que para el momento en el que comenzaban, me parecían todos una plasta absurda de palabras mal hiladas. entonces como sucede, me llego el momento de mostrar de que estaba hecho (mierda):

"Quisiera comenzar por decirte, que somos dos espadas distintas, forjadas por la misma mano; que se han desplegado por regiones distantes y aun así conservan ese vínculo, que de especial no tienen nada, pues es meramente de origen, nos une el inicio. no quiero decir que todos estamos en el mismo barco simplemente por el hecho de haber salido de golpe del big bang, es algo más específico, pues dando la vuelta en esa calle, se dónde vamos a terminar, pero también sé de qué calle estamos saliendo. no falta  seguir tratando de correr, disimulando de que pierna es la lastimada, ni mucho menos conocer el protocolo a seguir; después de toda esa larga vuelta, no queda más que el regreso, pues no se puede ir más lejos sin volver. así que volvámonos todos." 

11.2.14

Soy la Sofía de tus sueños


“…de pronto simplemente atravesaba el corredor; en otras ocasiones se limitaba a sonreír de lejos…”


Nuestra historia comienza un jueves por la noche, durante la lluvia de lo que parece un verano duradero. eran apenas unas semanas que llevaba frecuentándola de manera inconsciente, la cama era el médium perfecto para una situación como la que se estaba desarrollando; los destellos de su paso eran una especie de reminiscencia durante las mañanas. estaba decidido a saberle, saberle de manera directa y no tan solo por pasajes que ella soltaba entre situaciones aleatorias. es el breve momento ente la conciencia y el sueño cuando los sentimiento son más puros. aunado a lo que sucedía, me desconcertaba la idea de que ella no existiera del todo. ¿Cuántos rostros percibe el cerebro durante el día? una parte de mí tenía en claro que podría tratarse de una mera iteración de miradas y labios; unas voces con el pitch adecuado y un mix entre series y películas. todo se complicaba durante su presencia, pues apenas caía en cuenta de que ella estaba cerca y poco a poco comenzaba a despertar. otras veces era completamente distinto, pues justo al esperar el momento para retirarme de golpe, ella seguía ahí y claramente podía escucharle; eran pocas las palabras que podíamos cruzar antes de que se interrumpiera todo, pero pocas eras las palabras que necesitábamos el uno del otro.

6.2.14

The Loneliness

Lleno de erratas, de caminar bajo y pasado, ligero como la estupidez suele serlo; el camino se ha recorrido según el tiempo estipulado, ya no hay remordimiento, no mientras las fotos setenteras sigan existiendo. soy un error de lleno, en una memoria dañada. de enemigos ausentes entre miradas de call center. quién diablos tiene en claro tu carácter, cuando la disculpa es unilateral. bilateral diría G, pero nunca le puse atención del todo, es decir el mundo de G eran formulas, que no tenían sentido en el abrumador mundo de las relaciones humanas. el sesgo de una vuelta no premeditada al baño, para verificar del todo el procedimiento de tu vida. unos textos mal pintados en una puerta que se revelaba a su función natural. una ausencia de compromiso, un rechazo enérgico a la estabilidad, una rechazo enérgico al cambio. unas escaleras que no llevan a ningún lado, mas bien, tan solo llevan a unos 40 minutos al futuro, donde ya nada es importante.

4.2.14

Joto



El teléfono ha sonado alrededor de veinte veces y no estoy del todo listo para contestar, sé que en cuanto conteste, tendré que despertarte y esa es la parte más difícil de tomar la llamada. Llevamos alrededor de 4 horas en la habitación y la calma es espeluznante; quiero decir de alguna manera el sueño te ha robado gran parte de esta interacción, que por otra parte pasaría como una tarde en la biblioteca central, entre las palabras de fotógrafos contemporáneos y dead pan. trataría de vivir la experiencia de “entrar como un gatito” para dejar el menor rastro de mi paso por tu habitación, que de tuya no tiene nada, más que las ropas regadas entre maletas y el estuche de aseo personal en el baño. la vista panorámica que deja ver de poco a poco un paisajillo regio, uno que las nubes y la contaminación enmarcan entre el rojo de las emisiones.

Todo va de esta historia en la que C tiene una vecina, ya sabes de ese tipo de vecinos que siempre están como al pendiente de todo lo que sucede en la calle. entonces siempre era el ver a C, el verlo al amanecer y al anochecer y mientras todo lo demás sigue ocurriendo en la calle. Olvide mencionar que C tiene un problema con esto de los nervios y suele olvidar el protocolo social para con sus vecinos, aunque eso no justifica las acciones de su vecina. entonces un día C llega algo tarde a casa y ve a su vecina sentada en el porche con la luz apagada y C como es algo de reacciones violentes le grita “muérete” y sigue su rutina de llegada a casa y se prepara a dormir; el asunto es que al día siguiente, C despierta con la noticia de que su vecina no despertó nunca más y había fallecido en la mecedora.

So fnny ¿Verdad?

3.2.14

Your Secrets

Insomnio primero.
Somos nosotros, los distraídos que hemos cruzado caminos en la estación; con rumbos distintos y algo poco menos de tiempo para charlar. somos una oleada de huesos, carne y putrefacción, que entre tanto ruido apenas y pueden notarnos. vamos cadavéricos, entre sombras y hastío; como esperando la noticia funesta de un futuro más corto, más digerible que tan pronto sea mencionado, el disparador correrá por cuenta propia para cortar de golpe cualquier vínculo existente.

Es el aura que nos cargamos, lo que atrae  y repele al antojo, las malas e infundadas decisiones, mismas que acaban por tragarnos  sin el menor remordimiento. estamos a punto de extinguirnos, entre especies que se adaptan con mayor facilidad que nuestros tercos resentimientos. lo aprensivo de la situación, suele ser el arma homicida, pero quien tiene tiempo para dramas, cuando el amanecer parece glorioso entre las capas de civilización.


No queda más que afrontar la vida y todo lo que conlleva y el dejarse llevar a la extinción absoluta que solo el lunes puede amortiguar entre sus brazos.