24.11.14

Todo esto que está pasando tiene un nombre que no consigo recordar



Los hechos son los siguientes:
  • Es invierno
  • Es Monterrey
  • Es el aroma


Después de aquí, simplemente quiero escribir, escribir hasta vomitar, escribir vómito, purgarme, dejar todo en las condiciones como lo encontré; pero la ciudad es tan calma y el invierno tan suave, no hay nada que pueda hacer, no hay nada que quiera hacer. luego quiero como apagarme poquito y que sea martes, que las lluvias suaves, los deberes y tus comentarios agudos. Que el bar se encuentre con poca afluencia y la chica que suele llevar la contabilidad me salude como si me conociera. La rutina obligada de agregar una escala más al viaje de regreso; unos cuantos cigarrillos en la esquina adecuada y todo está en orden.

¿Alguien realmente tendrá el tiempo adecuado para disfrutar está ciudad?

Ver las personas cruzando mientras el semáforo esta por cambiar, las oleadas de autos, todo el lugar repleto de espacio, un silencio que fuera de ser incomodo es extrañamente entrañable.

Si doy los pasos adecuados en la dirección correcta podría imaginarme con suerte. 

¿Lo ves?

Mejor me hubiera quedado en casa.
"Siempre me encuentro con gente que no quiero ver"

Todo siempre tiene la pinta de que la ciudad es tan pequeña, tan contenida por sus reglas autoimpuestas, tan hermosamente mensurable. El invierno lo único que provoca es que tengamos una claridad idiota, una claridad que nos da un respiro.

La claridad es la calma, el segundo aire antes de la siguiente tanda de golpes en la boca del estómago. Pero esto (y me refiero a la calma) tienen unos destellos que atrapan, tiene la reminiscencia de olores, los colores vibrantes y las plazas vacías.


Al final, la claridad es completamente necesaria para volver donde casa, donde se duerme, donde se niega esa claridad para pretender que se descansa.


17.11.14

No puedo dejar de soñar contigo.

El ritual suele ser el mismo: al llegar me quito los zapatos y me recuesto con todo y mochila sobre la cama, enseguida enciendo un cigarrillo y lo fumo viendo la pared del pasillo. Dejo pasar unos minutos, unas horas, el mayor tiempo posible entre el arribo y la llegada; quiero prolongarlo todo, dejarlo hasta que se me olvide, pero no es así, todo toma más fuerza; en este punto ya no hay nada que hacer.

Lo primero es cambiarme, ponerme cómodo, dejar de ser el yo que lidia todo los días con la parte exterior del mundo, tener ropa que me recuerde lo que se supone debe recordarme. Luego los textos, unas breves líneas, unas breves memorias. de pronto los trigales, las oleadas de viento, y algo de polvo. entre los senderos lejanos y caminando, tu presencia.


Estoy cansado; cansado de ti y de mí. Cansado de lo que implica no poder hacer nada al respecto, de tener que lidiar con el desconcierto incontrolable. Brevemente estoy llegando a un punto de equilibrio, en donde lo natural es despertar exhausto. 

5.11.14

Positively 4th Street

Lo que sucede es que el clima le da una nueva perspectiva a todo. Por ejemplo, he visto esta calle durante mucho tiempo, la conozco y sé sus lugares, sus espacios y sus rutinas. la ha visto en verano, con la prisa de los transeúntes. La he visto bañada por el claro  del amanecer. Los dorados mientras la noche se acerca y las cortinas se abren.

La he visto embebida por la primavera y el alegre jugar de los niños. Con las aves entre los cables, como marchando a la par. En la melancolía de la lluvia, mientras el anonimato se apodera de los paseantes, el rechazo al agua y los caminos volviéndose cauces.

En las noches, con el romance que el silencio implica, la quietud y la calma de quien se sabe en casa.

Todo esto va, a que justamente hoy, es todo como nuevo; pues el aire frío y la banqueta mojada me hacen sentir ajeno a todo mí alrededor. De pronto es junio y voy llegando, es de mañana y el extrañamiento sigue. Al final de todo  ¿Qué es mudarse, sino redescubrir tu entorno?


Los mismo que sucede con respecto a ti, pues a cada pequeña variación voy encontrando aspectos que me son nuevos; ahí tienes por ejemplo: tus manos en invierno, tu nariz en primavera, las mejillas en otoño, tus labios cuando la lluvia, la risa cuando amanece y la calma en la noche breve


Monday night

Soy las nubes y el vacío de tus labios sobre mi cuerpo; la eterna discusión que posterga mi alarma. Estoy como al borde de todo esto, siempre lo estoy. Supongo que es la única manera que tengo de hacer las cosas. A medio vestir y bebiendo café, corriendo de un lado a otro sin entender bien lo que sucede. Los ruidos en el techo no me han dejado tranquilo la noche anterior, el aire en las copas de los árboles y las luces repentinas se han apoderado de la habitación; mi único testigo es el perro que ladra en la casa contigua.


Todo parecía estar claro y resuelto; Esta mañana he pasado de largo hasta las 10, es una sensación de cansancio que suele durar el resto de la semana. El clima parece acompañarme en esta aventura llamada lunes, justo he olvidado mi suéter. Por favor dime que el verano llegará pronto, que los niños y parques volverán. El bullicio en las calles justo antes de comer, la gente paseando, todo.