3.2.15

My Wandering Days are Over


Does that mean that I'm getting boring?

En determinado momento de la vida, uno tiene esa sensación estúpida de querer terminar con todo el alcohol del mundo, de ganarle la batalla a una idea que se instalado en el subconsciente, una idea que ha invadido otros aspectos básicos. la pelea se mantiene en pie por algún tiempo, entre diversos escenarios, lugares y personas que te alientan en tu debate interno sin poder intervenir.

Aún y cuando te encuentras en algún camino errado, las opciones base regresan y te retan a rendirte o continuar hasta que uno de los dos caiga, pero comienzas a cuestionarte la lógica dentro de lo que has estado haciendo, todo ha perdido el sentido absoluto y no sabes porque ha comenzado la discusión original.

Todo esto ha tomado sentido una noche mientras la ciudad con lluvia y nosotros en alguna terraza con la iglesia –no tengo idea del por qué siempre estamos rodeados de iglesias, supongo que es una costumbre que nadie ha cuestionado del todo, una iglesia por barrio, eso debe ser.- unos tipos bailando en un costado, las escaleras mojada y los tipos cayendo uno tras otro.

Mientras quitas las cobijas y abres las cortinas no puedes evitar tener una sensación con sabor a derrota, esa sensación absurda de creerse mala persona, de cruzar las calles sin tener la menor precaución, tomar los callejones obscuros y dar las vueltas como esperando encontrar la situación no prevista. Más que perder contra un enemigo definido, has perdido contra ti

Me gusta pensar que todo eso ha sido agua vieja, que son situaciones que recordare en determinado momento y me sorprenderé de lo ilógico que puedo llegar a ser; tengo esta nueva perspectiva, y quiero pensar que de cierta manera el hacerla sonreír me absuelve un poco de lo irritable que se ha vuelto la ciudad, del mal continuo  que acecha entre cada esquina y las miradas latentes de sus cómplices. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por un momento piénsatelo bien.