29.3.15

Home

De pronto todos los días se sienten como estar de viaje, como si fuera un extranjero, me siento ajeno a las cortinas, las sabanas e incluso a mi pijama. Como sí todo el acumulado de días que suceden entre cada paso por tu presencia, son días ajenos a todo. Me he estado desfasando de los días, estoy fuera de lugar, el espejo ya no me regresa la imagen correspondiente y tengo por seguro que estoy escribiendo en un día distinto; me siento un anacronismo cuando no estás aquí.


Tanto ser marinero para terminar extrañando el llegar al puerto, el saberse a salvo y con una calma, que aunque momentánea brinda las fuerzas necesarias para poder salir a tropezar de nuevo con las mareas, para sentirse en casa de nuevo. No hay una manera más adecuada de decirlo.

28.3.15

somewhere i have never travelled

24.3.15

¿Por quién reverdecen los llanos?

Siempre es agradable ver los vacíos urbanos entre la prisa de las construcciones, el tráfico y las personas caminando; el sentirse parte de todo el drama y caos que conlleva vivir en una ciudad troglodita que pretender ser una mejor versión de sí misma.  Así me siento con respecto a los sucesos recientes de mi vida laboral, el saberme en plenos donde hay espacios para pensar y restructurar lo que sea que quiera, espacios que dan aire y claridad en lo que aproxima. El golpe inminente de todos los defectos defeños, el cauce natural del progreso que se avecina y nosotros lo sabemos, pero no queremos aceptarlo del todo.

Afuera, entre todo el vaivén de personas arrastrando las loncheras y las mochilas entre tanta contaminación y polvo y baches con profundidad que parece no tener escrúpulos, tengo la certeza que hay personas que sonríen secretamente aún cuando la rutina los mantiene atados a sus silencios y circunloquios que toman papeles protagónicos durante la mayor parte del día. Personas que van como recitando lo que hacen, anteponiéndose a lo que está por suceder, tomando turno en los reflejos venideros para saber cómo reaccionar ante dichas situaciones.


Entonces, estas situaciones orquestalmente disfuncionales, van creando momentos que rompen el esquema absurdo que nos rige, van como haciendo un terrorismo en contra de la urbanización bestial y desmesurada que nos traga de un bocado que va menguando en dificultad, pero ten por seguro que el verde de los pastos es un regalo para la persona que decide tomarlo, aquel que aún en medio del tráfico y la vuelta de rueda se mantiene absorto en cada paraje, preguntándose el por qué del verde vivo y constante.

6.3.15

Sobre el porque a veces mi cuarto es tan helado.

Hay una nota que dice Run y eso es lo de siempre, el correr como loco para calmar la ansiedad y estar un poco más socialmente aceptable. Hay un montón de notas sobre el escritorio que quisieran decirte te quiero, pero se han quedado en el camino pues nunca es del todo certero. Las llaves deben estar por algún lugar entre las cobijas, el celular se ha quedado sin batería y el teléfono de la pared está desconectado. La lámpara del escritorio ilumina el resto del cuarto y cuando no, la ventana hace el resto, pues la cortina siempre está recogida para un lado. Hay 5 sillas y solo dos de ellas pueden usarse al momento. la guitarra en su estuche junto a un par de sillas y los libros están en el estante lidiando con el frío y la humedad de esta noche en particular, hace silencio mucho pues son las tres de la mañana, la hora ideal para un café entre líneas, la hora ideal para aclarar la mente.

Entonces probablemente te encuentras haciendo tus labores en determinada parte de la ciudad o predisponiéndote a dormir y recuperarte un poco para el rush de mañana; y tu cama no es aquí ni siquiera una lugar cercano; es un lugar que encuentra equidistante al extrañamiento que te tengo.

Mi cuarto sigue helado, no es una condición habitual, es un caso atípico para este espacio que suele tener una sensación abrazadora. He llegado a la conclusión de que el frío repentino es un hecho que se ve claramente provocado por tu ausencia, pues el frío es la ausencia del calor, una condición meramente subjetiva, y tú eres el lugar más cálido que conozco.


Por lo tanto, tu ausencia es el más crudo invierno, el más desolador momento por el que se pueda atravesar en estas fechas, a estas alturas, el clima es un factor que se queda en segundo plano.