28.6.15

Passive Manipulation

Alguien debió advertirme que habría momentos en los cuales todo podría salirme bien; a pesar de los efectos colaterales y tomando una visión judía, las cosas suceden aquí, es aquí, el presente donde todo tienen lugar, uno se va formando su paraíso, su infierno y su purgatorio absolutista. Así que mientras regreso a casa entre las calles peligrosas durante la madrugada de un sábado, trato de no abusar de todo lo que he estado haciendo últimamente. Sé que en algún lugar dentro de toda el área metropolitana hay alguien, no cualquiera, ese alguien es un secreto. el secreto mejor guardado que unos labios pueden contener, entre el juego cambiante de sombras y una difusión extenuante lo mejor sería desaparecer. No tendría sentido todo lo que está ocurriendo si de pronto regresa una violencia aplastante a las calles, y las noches se tornan un peligro psicológico para las madres. Incluso el hecho de regresar en un taxi perdería la inmediatez de tu extrañamiento.


Hay días en los que incluso extraño la sombra que nos cobija mientras nos despedimos bajo el árbol de tu banqueta, es una fuga absoluta de melancolía que no puedo controlar sabes; los carros pasando a cada momento, los cuales no me logran extrañar del todo, en mi calle pasan carros también y de manera seguida, las vueltas y los callejones y todo es terriblemente perfecto.

Dead souls

"Hay que saber callarse para no romper la copa infinitamente frágil del tiempo."
La ciudad puede ser un lugar difícil, las personas pueden llegar a tener un modo de ser que resulta desesperante, incluso para quienes viven aquí. Uno va adquiriendo la habilidad de pasar desapercibido, de hacer el menor ruido, de volverse un ente que no se gancha ni en las ramas de los árboles. Se va encontrando a los suyos, se vuelve  una especie de secreto atrayente, que se colude sin estar consciente de lo que sucede y de pronto rodeado entre las luces y la música, la conciencia toma posesión de la situación, se recuesta sobre las caras tranquilas, se esparce entre los vasos sudados, no hay espacio para la duda; luego de tanto recorrer, de pasar las calles sin dirección alguna, las banquetas se convierten en mapas exactos de lo que sucedió.

Probablemente todo esto se debe a que he cumplido 27 años hace unos días, me gusta pensar que oficialmente me encuentro del otro lado, decir que soy diferente y que siento una renovación iluminadora, de pronto encontré el camino recto para ser una persona errante.

Mientras tanto sigo siendo la persona absolutamente impuntual, que se complica las situaciones más triviales, salgo sin encendedor para no fomentar mi consumo de cigarrillos entre comidas, ¿qué se supone debo pensar mientras apago el ventilador?

El escritorio debería advertirme del desorden inminente que esta por surgir, darme indicaciones para prevenir alguna situación incómoda entre las juntas vendieras; pero mantiene su voto de silencio, la ventana hace ritmo con las ramas de los árboles, de pronto estoy tan centrado que me siento perdido.


Es decir, ¿todo esto cuenta como madurar, cierto?

13.6.15

Palabras Nuevas

Quiero sentir la distancia que existe entre nuestros cuerpos. Unas horas, unos días, no hay diferencia cuando se trata de ti. Los pasos entre los transeúntes suelen ser lentos, voy como arrastrando toda mi existencia, cada agonía se va alargando mientras no estás aquí. Efímera como las estrellas, apareces entre tantos rostros desconocidos, unas calles, unos pasos y nunca habíamos estado tan cerca el uno del otro. Sigue existiendo el riesgo inminente de caer el uno en el otro, pero es un riesgo con el que nos gusta vivir. La ciudad se consume en nuestra armonía, se pierde un poco y los ruidos terminan ahogados.

Sé que a momentos puedes terminar ausente, perdida de lo que estamos viviendo; los brazos que me rodean parecen de un mundo ajeno, reaccionas de manera mecánica, y sé qué no es intencional, es una respuesta  mientras todo se mantiene en su lugar.

Cuantas veces he caminado esas banquetas, al cobijo de la sombra del árbol,  ahogado en el ruido de los vehículos, mientras todo termina, das la vuelta y suavemente escapas.


No hay más en lo cual perderse, no hay un más allá después de tu cuerpo acercándose, las limitantes, las sonrisas, todo termina aquí.

2.6.15

Para esto soñamos


¿Por qué he dejado de escribir?

Todo se ha venido sintiendo como una pausa, una que se acrecienta al grado de resultar abrumadora. Todo sigue en donde lo he dejado, menos mi estabilidad económica y diversos momentos entorno a los cuales se ha creado una expectativa que resulta extraña.

Justo hoy siento que todo es distinto, una falsa seguridad acompañada del miedo que genera el extrañamiento por tanta tranquilidad. Un futuro incierto lleno de altibajos y con la ausencia de toda esperanza.

Hay momentos en los que uno tiene que alejarse para tener un panorama más amplio, dejar secar el concreto entre los ladrillos, que la pared tome una forma más conocida y de pronto es eso, una pared.

Diseñador-escritor tenía que ser pa´ duplicar posibilidades de una crisis financiera, para ser errante a tiempo completo y oficinista a medio tiempo.

Entre tanto andar por la ciudad uno va perdiendo la capacidad de asombro, se cruza de bruces con la vida, con los cafés, las barras y la espera, uno ya lo conoce todo, ya no hay misterio en las calles, conoce las banquetas, sus árboles y sus lugares fétidos donde la basura se acumula. No hay sorpresa alguna aguardando en las esquinas, ni la más remota posibilidad de un suceso extraordinario y de pronto: .