22.9.15

Esto describe lo que sea que este ocurriendo últimamente.


























Somos gente encontrándose



Un vals lento entre caras poco familiares, la tarde de un lunes mientras las nubes se acumulan. Esquivando las voces que aún no reconocemos, contemplando el silencio de nuestra soledad. El encuentro más fortuito que he tenido en semanas, la sonrisa más sincera que me ha golpeado y unos abrazos que no parecen terminar. Esta ciudad siempre ha sido tan tranquila, pero es un secreto difícil de guardar.

Del otro lado una deriva que acontece  durante la nada, y entre la sincronía de los andantes hay un silencio que no logro recordar. Tu voz es el faro de mi naufragio, tus labios mis playas destino a perecer y entre tu ojos mi oasis toma forma.


No hay una claridad más absoluta que tu rostro.

1.9.15

Otro día



La ciudad parece otro tiempo, pero ¿quién realmente se lo cuestiona? todos tenemos que seguir la marcha, hacer nuestra parte para que todo siga con lo establecido. Al carajo con todo. Las semanas en acumulación se han vuelto un desastre, pensé que podría lidiar con el sol sobre mi ventana lo suficiente como para que pareciera siempre el mismo día. Me equivoque y ahora tengo el tiempo corriendo por los huecos del librero. Un descuido podría darle al tiempo el espacio adecuado para abordar la ciudad de manera catastrófica. A grosso modo, soy un desastre; los tomates del huerto se han secado a momentos, y los chiles apenas tiene pa´crecer.

Sabes, esta semana ha sido algo extraña, después de estar perdido entre regiomontanos hablando de cómo hacer una mejor ciudad y de comer con regiomontanos hablando del mismo tema. He caído en cuenta que lo único que hacen es hablar, pues no he visto a nadie en la acción, supongo que hay personas que no se quedan en el paso de activismo de sobremesa, de ser el trendy en la conversación diaria, y simplemente ir un paso más allá.

¿Dónde se supone que estás en este momento? o más bien ¿Cuándo se supone que estás? pues el uso horario nos está terminando de joder, aunque creo habértelo mencionado un par de horas antes de que sucediera.

No queda más que seguir el trazo que casi hace hueco sobre el asfalto, la rutina mortal que me tiene cautivo de los cerros, las personas y alguno que otro conductor desquiciado.

Quisiera poder tener la no aprensión para tener momentos en los que mi alma se vuelva uno con el río Santa Catarina, de recorrer de sol a sol la ciudad, de perder mis gritos entre el ruido de los autos y evaporarme poco a poco, retribuirle a toda esta situación del carajo un poquito de lo que me ha dado, pero se hace tarde, el té comienza a enfriarse y tengo que irme.


Otro día será