31.3.16

Un tranvía llamado deseo a.k.a Ecovia.

Un tranvía llamado deseo a.k.a Ecovia.
He llegado a tener la sensación de que se me están escapado las palabras, se van fundiendo en el día a día y luego no tengo idea de las palabras que siguen, ahorita por ejemplo tenía bien en claro todo, peor mi capacidad para escribir se ha atrofiado del todo. Así que simplemente evitare metáforas creativas relacionadas con lo que me pasa a diario y situaciones oníricas.


Una de las cosas que más es tener a las personas cerca, en especial cuando no he despertado del todo, y eso me sucede mucho por las mañanas rumbo a la oficina. Estoy en una especie de nueva oficina, y generalmente estoy en un espacio lleno de luz esperando que se acumule el trabajo. otras veces simplemente soy yo en una silla con toda la carga del mundo por delante.

así que como me he quedado sin palabras les dejo esta bonita postal.


15.3.16

Treat her better



Treat her better, boy
If having her at your side's something you enjoy
If having her in your life’s really so important to you now
Estamos sentado, estamos sin nada ni nadie entre las empedradas de una calle del centro. Es un sábado, pero también es cualquier día a su lado en una ciudad como monterrey. Hay algo de música clásica llegando, hay un vaivén entre el canal y las orillas, si pones atención parece una pintura impresionista, una en la que los tonos de la luz son remplazados por blanco sin diluir.

Entre sus manos hay una especia de situación que se aproxima con cautela.

Recuerdo unas calles arriba, más al centro y luego más al sur; unos bares que parecen prometer un futuro gentrificado. La ráfaga del viento que se violenta contra el edificio y nos llega de todas direcciones. Las luces que tintinean entre espacios que parecen volverse una cueva absoluta entre tanta civilización.

Luego del deambular entre las caras que se alargan y las voces que no tienen dueño, todo parece un set, un anciano juega con su nieta, la nieta silba cuando puede y no parece haber nada más. De pronto tienes la necesidad de recostarte debajo de la banca, hay algunas luces tenues, y hay chicos conversando mientras fuman y también estás tú.

De alguna manera es una nueva sensación y el cobijo de tu abrazo transmuta a una sensación que me aísla de todo, tu cariño se vuelve como una capsula en donde no hay factores externos. No es que me asuste el cariño, justo en este momento quiero sentir mi entorno, perderme entre los silbidos y las voces y las situaciones que llegan de golpe de la mano de extraños.

Después de tanto deambular en una ciudad decadente con los sentidos perdidos encontrarte es una apología.


Debí habérmelo sospechado antes, ¿sabes? al principio creí olvidar lo que estaba sucediendo, pero después de eludir las calles peligrosas y tratar de llegar a lugares clave con esta sincronía fue como nunca más estar perdido. Supongo que así se siente tenerte cerca y de esto va más o menos la vida, uno puede permitirse titubear en el rumbo pero nunca dudar en el recorrido.  

1.3.16

So, we are making decisions or what?



Todo es acerca de decisiones. Las hacemos o nos hacen, nos arrastran y no hablo acerca de  una aproximación metafórica ni un eufemismo para las drogas ilegales, ni acerca de ser un viejo loco gritando en el parque a las copas de los árboles, ni mucho menos a los niños que se atraviesan a lo largo de la pista.

Hablo acerca de miles de directrices que se forman frente a nosotros y simplemente se esfuman al menor presentimiento, hablo acerca del intervalo entre pedir la cuenta o pedir la siguiente ronda, de la luz tintineante que llena de colores frescos los azulejos viejos del baño.

El golpe mórbido de realidad entre el tráfico de entre semana, de ese que se llena de resignación y tiempo-basura entre pantallas. El cambio constante entre tareas que nosotros mismos nos asignamos, por placer o gula social. El ver qué más hay, tratar de querer llenar ese vacío creciente que por más labores y relaciones interpersonales siempre terminar agrietando los pasos.

Hay silencios que no son una decisión, se sienten como impuestos por el contexto inmediato; o se sienten una elección premeditada y no tienen una carga que no termina de disiparse.

No he terminado de comprender de qué va todo esto, pero tampoco tengo alguna prisa por entenderlo; más bien solo quiero tomar una decisión y aférrame, pues el no tomar decisiones conlleva una elección que tiene  una mala mano, 7-2 me dirían en la mesa y me recomendarían foldear de inmediato; todo para descubrir una escalera de situaciones que se vuelven absurdas al momento de haber renunciado.


Entonces, en algo así se resumen todas las hojas que he usado en los últimos meses, las libretas llenas, plagas de giros y líneas. Algunas incluso tienen horas específicas y tiempos y cafés. Pero sobre todo tienen algo de mí, algo que no escapa a mis decisiones, ni a lo que hago, son una extensión de lo que sea que esté sucediendo acá arriba y que cada vez busca salir de poco en poco. Es la pesadez sobre los hombros, el nudo en la garganta, y el  snooze infinito entre la vida y mi vida.