24.6.16

Babel



Anoche soñé con A y fue traumático, desde la plática forzada en el café mientras el vuelo despegaba, hasta el hecho de saberme disfrazado; las personas aledañas me llamaban por otro nombre, tenía en claro que era yo y que trataba de evitar que me reconocieran; A por su parte, me tenía claro, podía verme directamente, saberme y odiarme. Sin embargo, las personas no parecían entender su enojo.

El vuelo era una especie de atracción turística, un viaje al pasado. Se omiten las náuseas y las sensaciones que caracterizan un vuelo, pero no la forma de la aeronave, ni los asientos reducidos, incluso los entremeses con mal sabor. Al final, estábamos en la facultad un día de mayo, justo en las escaleras frente a un compañero con una cartulina y en un momento de complicidad nos dimos cuenta que funcionaba. De pronto abordamos un taxi, salir de ahí era una prioridad, pero al encontrar uno, decidimos compartirlo. Luego hay un momento extraño donde todo se vuelve difuso y la alarma de mi celular llega y no entiendo que sucede.

Todo se derrumba, el taxista se vuelve un secuestrador, huimos, tratamos de escapar cada uno por su lado, pero la calle se vuelve una especie de torre babelesca y no hay salidas de emergencia. No logro entender nada de lo que sale de su boca y parece ser que ella ignora lo que sale de la mía, la gente alrededor nuestro parece desconcertada y nada tiene sentido.

Afortunadamente la alarma sigue sonando y logro escapar a tiempo.