14.7.18

Puedes decir adiós Pt. II




L
Está lloviendo.
ya van más de 20 veces que me pongo a leer tu correo, en un principio las tres últimas líneas me parecían un mar de opciones; luego de leerlo tantas veces, supongo que las opciones me van sonando limitadas, pues no se puede hacer caso omiso a un correo como el tuyo. respecto a responderte con algo que quiera decir, tengo que decir que me he quedado como mudo, pues he intentado desde que leí el correo por la mañana -ahorita son las 4:29 am- responderte de inmediato y simplemente como que me trabo. me alegra mucho que me escribas.
En estas situaciones nunca se sabe qué hacer, eso es lo bonito de esto. siempre es diferente. se que estos casos solo se puede ofrecer la incertidumbre, lo comprendo. 
no te preocupes.
Las confusiones, ya sean buenas o malas, ayudan a uno a conocerse, pero en específico tu “confusión mala” –disculpa que le llame así- es natural porque la distancia es como un magnificador de las cosas, ya sea para bien o para mal y te entiendo perfectamente.
Me gusta creer que el tiempo es una invención del hombre y como invención podemos dominarlo aunque no es del todo cierto, pero en este caso en específico, es verdad, así que no te preocupes toma tu tiempo.
Nota no tan relacionada: Me parece hermosamente melancólica la frase “Puedes decir adiós”
cualquierdudasienteteconlaconfianzadepreguntarme

10.7.18

No Free Lunch

Fotografía por Canvas Estudio  


Descargar es el nuevo comprar, se compra la nueva aplicación de la semana, la recomendada del mes; se piensa que no se paga, pero se paga con tiempo; en un mundo hiperconectado el tiempo es la moneda de cambio. Pagas el uso de tus redes sociales con segundos de visualización en anuncios de manera directa e indirecta y la trama va más allá, incluso nosotros mismos generamos comerciales. nos volvemos el escaparate de la marca en cuestión, la etiquetamos, queremos que nos noten, para poder ser los embajadores y evangelizar la marca a nuevas personas, es decir, volvernos sus vendedores. Tantas opciones de venta sucediendo de manera simultánea, tienen un efecto de lealtad poco definido, muchas personas pueden ser lo mismo si es que una opción no es del agrado total, completamente reemplazable de manera casi mediata. La palabra como acuerdo y garantía ha caído en desuso.


Queremos expeler cada momento que nos queda, la intimidad se ha vuelto cierto sello a la hora de generar contenido, una faceta que toma el aspecto de primera impresión más que de un discurso entre líneas. Queremos ser leídos, pero no queremos invertir lo que se requiere para ser leídos, no queremos leer a los demás, ni a los cercanos. Queremos leer lo que ocurre en otros países donde otros idiotas tienen una vida en apariencia perfecta, donde las marcas los cobijan bajo su manto y nos transmiten la sabiduría directa de las bondades diferenciadoras. No nos interesa nuestro entorno, ni lo que se hace siquiera unas calles adelante. Esperamos a que nuestro gurú comercial nos indique que efectivamente lo que está a unas cuadras de nuestra calle es algo que vale la pena ver aunque sea un instante, es entonces cuando al señalar, como por arte de casualidad pierde "ese algo" que lo colocó en dicha posición.


Vivimos en el momento adecuado en donde decir oportunamente un "te leo" por más mentira que sea tiene un efecto tranquilizador que escuchar efectivamente y brindar un punto basado en una valoración de la información. un espacio donde se puede tener casi cualquier opinión sin tener que saber del tema, ni tenerlo por seguro, simplemente puedes decir que leíste un articulo pero que recuerdas vagamente y así estas perdonado para la sarta de incoherencias que saldrán de tu psique.


Por cierto, si están interesados en el reloj que estoy utilizando en la imagen de referencia de esto post, pueden encontrarlo en oferta por tiempo limitado, se trata de un Timex. Acá pueden encontrar toda la información y comprarlo para darle un toque de elegancia a su casualidad