18.3.20

A




Es domingo, estoy en un lugar que desconozco; miro a mi alrededor y poco a poco va tomando forma; es Tampiquito, es el Autocity, hay circo y personas desayunando, de pronto y de la nada aparece; saluda como si fuéramos amigos de toda la vida, me saluda habla, como quien está nervioso y tiene miedo del silencio, sigo incrédulo; sigue hablando y de pronto caminamos. 

Luego despierto, estoy en casa, hay un silencio absoluto, no hay nadie en casa. Voy al baño mi vejiga me lo pide. Regreso a la cama pensando fue solo un sueño, espero poder volver a dormir. 

De nuevo estoy en otro lugar como un corte etéreo que me lleva al río santa Catarina y estamos en una banca como platicando, hay más gente por eso entiendo el contexto cero románticos, pero aun así sigo algo en shock como pensando que carajos haces aquí. Tranquilamente y llenando un formato de inmigración, me pregunta, y qué has hecho cómo has estado cuéntamelo todo. casi obedeciendo le pongo al día, le digo de mi trabajo actual, de mis compromisos, mis estudios de todo. Y luego tomó un poco de aire y le digo “sabes, deberíamos hacer las paces, no es que pretenda que todo vuelva o sea como antes, pero no quiero andar por ahí pensando que aun hay gente que me odia o aborrece; además el sexo era pésimo”-. 

De pronto deja de llenar su formulario fm migratorio no se que vergas, y se ríe, ríe mucho y dice si verdad el sexo era terrible. Supongo que eso determina las amistades. La interrumpo (incluso en sueños suelo tener esa mala costumbre, m me regañaría si estuviera acá también) no es como que quiera volver contigo, solo estoy cansado de fingir ignorar a las personas sabes. 

Asiente un poco y seguimos conversando sobre la ciudad, contaminación y demás cosas sin sentido. 

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