21.9.11

Nada ha pasado.


En ese momento de golpe me llego la imagen completa de su vida. Las caminatas vespertinas después de la tarea. Una infancia algo errática. Algunos intentos de casas del árbol fallidos, después de buscar tesoros. Rescato al mundo como dos veces o más, siempre de peligros distintos, tuvo cientos de amigos pero ninguno real, a veces llegaban a medir dos metros. Todos vinieron para su cumple años con algunos regalos sorprendentes como rocas de Marte y llaves mágicas. Polvo de dinosaurio, en bolsas de colores. Ningún niño asistió ese día. Después del pastel, todos corrieron por el patio frontal, y jugaron un poco, la casa del árbol jamás lucio tan viva, como aquella tarde. Tiempo después tuvieron que partir, seguimos en contacto mediante mensajes en estrellas fugaces, y telegramas escritos sobre la tierra.

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