31.10.11

¿Por qué no recuerdas mi nombre?


Creo que desde el principio fue todo muy extraño. Pues apareciste mágicamente ante mí. Estoy seguro que yo te llame, pues  nunca sé qué hacer cuando pierdo la cabeza en situaciones similares. Estúpidamente te invite un café, pero justo en ese momento recordé que no bebías café, así que fue limonada. Esa noche antes de que llegaras ojeaba el periódico y veía las discusiones generadas por el ambiente. Después huimos para dirigirnos a casa. Es extraño porque aunque vivimos por el mismo rumbo nunca coincidíamos. Es como una especia de ironía de la vida. Las siguientes veces todo fue difuso, recuerdo los parques las caminatas y las bancas, los helados y los niños pequeños. Y por supuesto a perro. Siempre llegabas como de repente aunque te esperaba desde hace tiempo. Una noche tenías una sonrisa dibujada, venia acompañada de unas palabras. Alguna otra vez recuerdo que grite tu nombre, y justo ahí no sé si después estuvimos tirados en medio de la nada o fue después de ver un poco el cielo y reflexionar. Los columpios me marean pero si quieres puedo cargarte. Pronto llega el invierno. Puedes no saberlo o puedes esperarlo. Tengo algunas cosas no muy en claro, pero de eso se trata todo.

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