23.12.11

La historia de mi vida comienza un martes.


Bebía leche directamente del empaque, cuando note que estaba caducada. No pude evitar mirar el  anuncio impreso en el costado, estaba tu fotografía. Después de algunos momentos note que cantabas una vieja canción, una canción que cantaba mi abuelo.
“he estado todo el día pensando en llamarte, pero resulta que no han inventado el teléfono, te mande un telegrama, pero no sé dónde vives. Así que solo me queda esta melodía, espero que llegue a tus oídos algún día”
Alguien llamo a la puerta y tuve una sensación extraña, sabía que eras tú aun que no conocía tu rostro casi podía adivinarte repartiendo el correo.
Olvide donde había puesto las llaves, corrí a buscarlas mientras tu voz se fue desapareciendo a lo lejos. Cuando atendí a la puerta ya te habías ido, solo había algo de misterio y todas las cartas que te di. Nunca comprenderé del todo como fue que la leche caduco.
Regrese corriendo a la cocina para escuchar de nuevo un poco de tu voz. La leche se había desbordado poco apoco desde el envase e inundaba la habitación. Creo que algo así puede llegar a ser el amor, cuando se caduca. Se acumula poco hasta que termina por ahogarte.
Busque algunos discos viejos para buscar esa canción que no terminaste de cantar antes de partir, pero resulta que te los llevaste contigo y no dejaste nada aquí, solo el silencio que no es suficiente 

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