27.2.12

Pudo haber sido una tarde de febrero, llevabas puesto tu suéter azul.

Me voy a poner a escribir un rato, porque estoy casi seguro que tengo algo que decir. No creo que sea nada relevante a menos que se trate de ti. Que alguien te describa en cada palabra debe ser algo a lo que estas acostumbrada.
Me encuentro en alguna situación similar y la ciudad nunca ha tenido tanta quietud. Si me quedo en silencio un rato y pongo mucha atención, puedo escucharte. Estas doblando la esquina, detrás de la fuente, subiendo al camión, en elevador contiguo, en cubilo posterior y consigo olvidarte a ratos.
Lo que va suceder es que me voy aponer como disperso, de eso si estoy seguro. Luego voy a sentir como un vacio, uno bien grande. La concentración estará lejos de aquí, pero cerca de donde sonríes. Tendré algunas palabras, ninguna que valga la pena. Caminare de regreso a casa -será de noche- mientras los autos pasan. Cruzare en alguna esquina donde alguna vez te vi.

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