13.6.12

Quiero un helado.


La noche continua con su recorrido natural mientras sigo perdido. El sonido transcurre entre mis manos, como el viento en mi cara. La vida podría tratarse de andar deambulando simplemente por ahí. He tenido una semana aleatoria, comenzando por el hecho de que es martes. No he resulto nada por medio de ninguna catarsis. Esta tarde pareció llover mientras bebía algo de café. Hemos cruzado un par de palabras, pero francamente no hemos dicho nada contundente. Parece hacer un calor algo tolerable, mientras el fresco del viento se esconde lejos de aquí.  He dejado mi medicamento perdido por algún lugar de la ciudad. Los sonidos se vuelven algo frecuentes y la luz va y viene como de golpe. Una memoria vieja, una memoria mal educada es lo uno que podría esperara después de tanto fármaco. Una que me traiga de la muerte el recuerdo de los que ya se fueron, una que me muestre de golpe tu silueta en mi pórtico, una que me saque de contexto las canciones para no sufrirlas,  pero tampoco podría gozarlas. Una que me haga perderme por la ciudad, aun y cuando sigan siendo los mismo viejos espacios que están cargados de tu esencia. Quiero aprender a distinguir nuevas fragancias y embriagarme con ellas, aprenderme nuevas anatomías y sus derivados. Quiero nuevas tramas en mi narración que parece cíclica.


1 comentario:

Arturo Contreras dijo...

Dude, esa foto es muy buena, no me dejó leer el texto.

Publicar un comentario

Por un momento piénsatelo bien.