27.6.12

Retrato numero 32


Desde el comienzo hemos tenido un inicio problemático y  he pasado semanas enteras dibujándote. Creo que podría hacerlo de memoria, solo que dudo de mi capacidad de dibujarte con la entereza de tus ojos. Con la delicadeza de tus dedos al moverse. Soy de la clase de tipos que suelen merodear por la ciudad, fantaseando con la idea de encontrarte. Cualquier momento podría ser decisivo, mientras te presentes. He olvidado bajarme en la estación y el metro se ha pasado de largo. De alguna manera no se puede errar, mientras te llega la vida. Me voy a gastar los recuerdos que me quedan, mientras tenga algo de lucidez. Podríamos haber tenido una conversación algo banal, hablando de calzoncillos y ropa interior. “Creo que deberíamos seguir derecho por aquella calle y después doblar a la derecha”  le he escuchado decir que estaba ebrio del todo y ha estado hablando sin parar. Creo que nos volveremos ausentes en esta ciudad llena de gente sin dirección. Hasta que algún día te decidas a arrollarme con tu auto. Probablemente será en reversa mientras lo estacionabas, para variar yo estaría distraído tratando de cruzar la calle. Durante la conmoción tendré alguna especie de alucinación, en la cual creeré que eres la respuesta todas mis dudas. Te invitare a salir a algún lado bonito, a lo cual te negaras y así terminara todo esto.


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