15.12.12

10:21


Son las 10:21 de un viernes de lo más común. 
No hay persona alguna en varios metros a la redonda. 
Tengo algo de sueño – raro en mí-  aunque creo que eso no les interesa. 
Una libreta en mi mochila, la cual no puedo utilizar y este bolígrafo que poco da a cooperar.
Ha llegado alguien, pero nadie realmente que quiera destacar.

En momentos “muertos” como este, me gusta tomar en cuenta mis posibilidades, aunque realmente no cuento con ninguna.

Afuera hay una lluvia de hojas, silencios y frio.
Tengo hambre.

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