21.12.12

El centro en días festivos


El perderme entre la tranquilidad caótica de las calles, es mi rutina predilecta para encontrarte.  Las banquetas dañadas y ocupadas por puesteros me han dado cierta habilidad para escurrirme entre la gente. Sé que la noche me ha robado tu atención de nuevo, así que solo me queda esperar el cambio de luz en el semáforo. Al cruzar no puedo negarme al incesante duelo de miradas. Mi rutina para estos casos es tomar la mayor cantidad de aire posible y caminar aprisa, pues siempre siento como si las personas me robaran poco a poco el aire al caminar cerca de mí.

Algunas otras veces me gusta ver a las personas que van muy metidos en sus asuntos, porque en breve me llevan a su mundo con la mirada perdida que suelen tener. Son lugares alejados de donde nos encontramos, pero cercanos a problemas comunes como pagos y situaciones sentimentales.

Cuando todo el alboroto ha concluido, siempre me gusta entablar una que otra conversación con mi cigarrillo. Suele ser un buen consejero, además de frenarme el ritmo presuroso que suelo llevar. Los escalones son otra historia, me gusta ponerles toda la atención del mundo. Hay gente que sube los escalones a prisa y de mal modo. Bah. Nunca van a disfrutar el hacer las cosas bien. Probablemente son del tipo de gente que no sigue el uso de separar la basura ni de usar carriles de alta velocidad.

A todo esto ¿Qué hago despierto?

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