8.2.13

Bocetos.


Según mi reloj – que no es mío, más bien es del internet- son las seis de la mañana de lo que es un viernes. Acá aun es jueves, aun es febrero, hace algo de fresco con humedad y pronostican lluvia para mañana. La ciudad sigue teniendo sus maneras de despertarte, como suelen ser las sirenas de las patrullas o los ruidos urbanos causados por la gente que se dirige al trabajo.

La ciudad ha tenido unos amaneceres melancólicos. Supongo que esta directamente relacionado con mi humor respecto a ti. Los lugares de siempre parecen ser más aburridos de lo habitual. Los domingos suelen darme un terrible dolor de cabeza. No importa cuánto camine, siempre logro toparme contigo, lo cual es terrible.

Por otro lado, la idea me fascina. Los espacios bañados por la luz, reflejan algo de emoción. Conozco al tipo de personas que se toman las manos y corren por los jardines.

Odio el sentido de pertenencia y sus derivados estúpidos. 
Odio la sensación de poder que suele tener la gente idiota.

     ¿Por qué he de callar en los momentos en los que quiero alzar la voz?                    

Voy a tener algo de repulsión lo que resta del día.

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