19.2.13

Promesa.


Me pasa que la ciudad se ve distinta y donde me esperan, solo llevare desilusión. no hay más, por favor continúe.

No hay lugar para nosotros en el infierno, tan solo nos queda la plaza frente a  la iglesia. Nadie entiende lo que digo, me ponen cara de espanto. no sé como volver a casa, es decir no tengo nada, absolutamente nada. estoy solo. Solo tengo una promesa, una que me aguarda para el lugar y momento adecuado.

No sé nada de los niños, ni de lo que hablan otras personas, las esperas – o mejor en singular, la espera- a mí nadie me espera. Nadie ayuda mi no promesa, mi no recorrido.

He muerto y no me he dado cuenta.

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