2.2.13

Weapon of choice


Hoy me siento peligroso. soy un chico armado con su ipod, bailando por la ciudad. con los dilemas comunes que se tienen a mi edad -las chicas y el alcohol-. el retorno más esperado de mi ciudad. después de algunos políticos que huyeron  públicamente. aunque el peligro verdadero esta en tus espacios y movimientos. en los pasos que vas dejando como minas por cada rincón. La ciudad se ha vuelto una trinchera, la cual te provee el espacio necesario para atacar sin remordimiento. Pero yo soy uno de esos chicos que nunca se enteran de nada, así que no me daré cuenta de todo esto hasta que alguien me lo haga notar. Tengo que dejar de darle dramas hollywodescos a mis recorridos por el centro, no puedo contenerme con la policía en todo lugar. sus armas y sus no permisos.

Afuera hacia un clima agradable, sospechosamente agradable. La ventana dejaba ver un claro cielo y una palmera. dentro el contraste era notorio al olfato, pues el alcohol se me salía del cuerpo a lo pendejo. cuando la alarma hizo su trabajo de joderme el sueño, lo cual no fue al primer intento, siquiera al 5 intento, el asunto va con algo del decimo intento. el jugo de naranja nunca estuvo tan preciso en mi boca, también el machacado y las tortillas. los cigarrillos estaban bien, es decir aun no daban las 11.

Mis permisos estaban fuera de regla, creo haber llenado un formato c41. Un sujeto le prendió fuego a su corbata, insistía en hacer un estúpido truco de magia. Parar variar llevaba unos calcetines que no hacían juego con mi ropa interior, en eso se resume básicamente mi inseguridad frente a la chica que me hizo platica en el bus. De haber sido cualquier otro día y de haber sido yo otra persona, creo que todo hubiera salido de lo lindo.

Cuando le dije a mi familia que me mudaría al df se pusieron felices, luego tristes, después resignados y al final repuntaron con un acto de chantaje infinito.

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