5.3.13

Années Folles


Marina Ambramovic & Ulay Laysiepen


Ya no tenemos 17 años como para andar por la ciudad haciendo estupideces, pero tenemos los veintes y podemos hacer las cosas civilizadamente. Podríamos proponernos algo complejamente emocional, no hablo de ser marina y ulay recorriendo medía muralla china tan solo para decirnos adiós. Aunque si me lo pienso bien al final eso podría terminar mal.

Ya no puedo seguir teniendo desayunos whiterash, mientras la cruda –casi nula pues el estado de ebriedad es terco- desaparece en un supermercado, un domingo de enero. Todo esto, ha venido siendo la carrera fallida de una banda hermosa. Tuvimos nuestro auge pero ya todo va en picada y los reencuentros siempre dan más lástima que felicidad. No todos. Hay unos reencuentros hermosos  y silenciosos, ahí tienes a la misma marina y ulay. Creo que básicamente eso son las relaciones humanas, son caminos que se recorren solo, pero con la idea de que alguien más lo está haciendo también y justo cuando se encuentran, es para decirse adiós.

Luego quedan los quiebres, o las micro-ficciones, que tienen lugar cuando las miradas se reencuentran. La mirada tiene memoria. La memoria tiene mirada. Son igual de hirientes entre ellas.


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