5.3.13

Toronjas, noches y esas cosas que pasan los lunes.


Lentamente el velo ha caído y justo ahora puedo ver tu mirada de manera directa. Hay algunos ruidos ambientales que dispersan mi atención. 


Esa vieja canción que siempre te roba tu lugar.

La noche se ha vuelto tu único refugio, contrariamente a las mañanas que solía detestar. La próxima vez que decidas aparecerte en medio de una noche habitual de lunes, por favor llama antes, tengo una toronja que espera mi completa atención.


Alguien debería avisarme que realmente no llevo una vida tranquila.

Mientras tú hablas en presente, hay un retraso entre lo que preguntas y lo que contesto. Me gustaría que entre nosotros existiera un delay menor a los dos minutos y diez segundos que vienen calando desde hace tiempo.


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