31.7.13

advocatus

“no hablar de ti sería un crimen”

Querida, cuando se trata de ti, siempre creo estar en aprietos; sé que necesito un abogado, pues no quiero perderte en esta ciudad que se vuelve una masa constante de cuerpos fundidos por el calor que se deja sentir, esta ciudad fundida entre contaminación y árboles talados; suceden crímenes, suceden todo el tiempo.

Un ejemplo plausible es el crimen de verte perturbada y con la cabeza llena de dudas, llena de melancolías y situaciones que poco apoco te van mermando de la rutina; el verte con el alma en un hilo es un crimen que debería penarse con la muerte.

Ay de mí, de cometer alguna vez un crimen tan atroz. A penas y puedo perjurio de tu mirada, la flagrancia de tus labios. Soy el imputado de siempre, el imputado por gusto, que muere por su querer.

Toda esta querella que se bien de improviso, donde cambio ágilmente entre el acusado y la parte querellante; uno va exigiendo los miércoles, los jueves y uno que otro fin de semana. Otros van reclamando las llamadas y mensajes.


Yo preferiría apostarlo todo al rojo, el rojo de tus labios obviamente, me guió por casualidades; las casualidad que hasta este momento van marcando la pauta de todo este vacío legal.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por un momento piénsatelo bien.