20.9.13

Las Tormentas

No he podido siquiera escribir una simple línea. Pareciera que la migraña se ha encargado de irme marcando el límite de lo posible. Cosas para agradecer después de todo. No hay ya demasiadas cosas por las cuales preocuparse, es decir, todos sabíamos que terminaría así; de alguna manera la idea me pone melancólico, pero ya sabes, suelo ponerme melancólico a la menor provocación. Detesto, desteto realmente cuando simplemente me dicen “¿Qué novedades?” probablemente me lo dicen en el buen sentido, pero siempre termino tomándolo de mala manera, es decir, siento como si simplemente siguiera viviendo para darles noticias a gente que no sabe nada al respecto.


Ahora es simplemente una vaga idea de los 17, ya sabes de cuando no hay nada más importante que girar alrededor de algunas noches. De cuando uno miente respecto a fumar y anda por toda la maldita ciudad con la mochila repleta de cigarrillos. Sabes, fue extraño desde el comienzo, pues estábamos todos en una banca y yo simplemente estaba sentado ahí asumiendo que tu conocías a esos payasos, por tu parte estabas sentada ahí asumiendo que yo conocía a esos payasos. De lo que va el asunto es que nunca vamos a madurar, no lo digo respecto a  cómo percibimos la vida, más bien es respecto a cómo lidiamos con nosotros en cuanto a nosotros mismos; siempre vamos a terminar teniendo 17 años. Eso es lo bonito del asunto.

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