21.1.14

Nobody


 I can't imagine leaving





Qué triste suena la lluvia sobre los techos y el viento en los pocos arboles que le quedan a la ciudad. Todo es una mala fotografía con tonos malvas y sentidos estrictos. No hay sonidos breves, no hay sonidos largos; los parques están solos, yo estoy en los parques, pero no con ellos, yo no estoy solo, estoy conmigo y con la pendejez que implica. En algún momento dentro de todo este sueño que se está desarrollando, hay un tiempo que no sucede nada, los camiones permanecen detenidos, los semáforos en verde, los espacios habitados y solos, porque esa dualidad siempre existirá, la gente olvida el espacio que le rodea, el espacio que recorre con la mirada, los sentidos, con cualquier tipo de situación-gafas, que le va quitando el brillo al resplandeciente basurero de la esquina.

Es como el golpearse la cara con un anuncio en lugar transitado, pero notando que los transeúntes se mantiene al margen, pasan de largo, siguen su trayecto entre calles y oficinas. Yo también sigo con mi trayecto, solo que no es entre oficinas y talleres, es más bien un trayecto errante entre bares. M ha pasado de largo entre los pasillo que dejan las mesas, todos se han enterado de tu disidencia y tu interés, tu madre ha dejado de lado las burlas y ha buscado el origen del problema. Tu padre ha dejado a un lado las interrogativas y ha decidido actuar de golpe, certero como la guerra. 


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