14.2.14

Dosseisseisseis

En una de esas sesiones baratas de neo-terapias y amor; una chica, la del insomnio ha mencionado como de memoria los 52 nombres que de golpe me remitían a los desiertos de sonora. así como nadie le ponía atención, nadie notaba que yo la descubría entre los pasajes perdidos de unos nombres que a cualquier otro le parecerían al azar, pero créanme que de azar no tenían nada, siquiera el orden. de pronto quise levantarme de la silla barata de plástico mal corrugado; gritarle versos, gritarle flores y todo lo que se, gritarle también lo qué no se, pues por chicas como ella, estaba dispuesto a inventarle un sentido a todo; eso es lo más racional que me ha pasado con una chica, aunque la intimidad de su relato me mantenía al margen de la situación, de poco a poco fueron sucediendo los demás relatos, que para el momento en el que comenzaban, me parecían todos una plasta absurda de palabras mal hiladas. entonces como sucede, me llego el momento de mostrar de que estaba hecho (mierda):

"Quisiera comenzar por decirte, que somos dos espadas distintas, forjadas por la misma mano; que se han desplegado por regiones distantes y aun así conservan ese vínculo, que de especial no tienen nada, pues es meramente de origen, nos une el inicio. no quiero decir que todos estamos en el mismo barco simplemente por el hecho de haber salido de golpe del big bang, es algo más específico, pues dando la vuelta en esa calle, se dónde vamos a terminar, pero también sé de qué calle estamos saliendo. no falta  seguir tratando de correr, disimulando de que pierna es la lastimada, ni mucho menos conocer el protocolo a seguir; después de toda esa larga vuelta, no queda más que el regreso, pues no se puede ir más lejos sin volver. así que volvámonos todos." 

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