24.2.14

Febrero.

De febrero no queda nada, ni las calles llenas de basura y adornos san valentinescos; ni la señora loca que sale pidiendo cigarros en las mañanas. ni me vecino molesto empujando carros con su camioneta mientras grita por cosas sin sentido a su retrovisor. algunas cosas parece que quieren agarrase fuertemente a los postes, como para darle algo de sabor a marzo, pero las barredoras nocturnas hacen lo suyo con los pobres diablos.

En resumen: yo quería desaparecer y no saberme ni yo, pero en medio de una fiesta un tipo tuvo un arranque de inspiración que manifestó gritando –¡Reclama lo que es tuyo!-  lo cual en su momento me pareció gracioso pero la idea ya estaba en mi cabeza a la mañana siguiente y a la mañana siguiente de esa, entonces creo que tiene algo de razón.

¿Por qué debería andar uno por el mundo como cediendo y dejando todo indicio de disputa, sin siquiera dar lucha?

Todo esto aunado con las derivas urbanas y suburbanas que se llevan los días y los pocos atardeceres soleados entre niños jugando fútbol, ha desentrañado una sensación meramente familiar; también la sensación extraña de besar espaldas –para mi defensa quiero agregar que de verdad era una espalda muy bonita y ya.-


Hola.

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