26.2.14

Ortodoxia

Últimamente tengo ganas de escribirte, y escribirte en el buen sentido, es decir, decirte algunas cosas lindas que te hagan el día un poco más ameno; pero todo va tan de la chingada que simplemente no puedo. así que tendrás que conformarte con los espacios entre regreso y tarde de oficina;  noches entre recorridos e ingenuidad. no soy yo; nunca más.

He dejado de lado cualquier situación anterior a lo que nos ha sucedido,  espero te sea suficiente para arreglar lo jodido del mundo y sus detalles poco ortodoxos; pues estoy cansado del ruido que hago al escribir, de la humedad y la congestión nasal. cansado de saber la trayectoria que sigue el sol, cansado de alguna manera del olor ligero que tiene el aire por las mañanas. estoy cansado de tenerte por segura con todo lo que implicas; estoy cansado de tenerte entre las grietas de todo lo que se desmorona; cansado de estar tan impregnado de ti y lo que conlleva una tarde de domingo. cansado de no tener ganas para nada.

Se ha comenzado a bajar lentamente el telón y las parejas han comenzado a disiparse; no hay  ruido suficiente para callarme la imagen tuya entre los asistentes, que como una ola azotan y azotan con una frecuencia que raya en el frenetismo mientras la ciudad sigue justo donde la deje.


Si me equivoco, esta vez no llevaremos un rumbo parecido, pues cuando se te interpone una idea entre los sueños, eres capaz de volverte etérea, no largarte y mucho menos regresar. 

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