13.3.14

Grey Zone

La soledad es el parque por la tarde, los niños en su papel de héroes deportista, las madres en sus micro-ficciones, los silencios entre pregunta y respuesta, pues es ese momento donde todo puede suceder y sin embargo no es así. el sol marcando la hora del regreso, de la luna aproximación, de la noche latente. lejos del ruido urbano que quiere robarnos las posibilidades y los transeúntes, que de este lejos parecen todos maniquís, no hay nada más gratificante que recetarse un momento a solas entre tanta gente, el no saber nombres ni esperar nada. con el riesgo implícito de parecer un maniaco y no digo que no lo sea -solo que entre tanta gente viendo uno puede sacar su lado menos favorable- lo soy a momentos, como todo en la vida, como todos en la vida.


La espuma de la marea nocturna me va acorralando, me mantiene a raya. aunque al final, siempre resulta       que estoy del lado equivocado y la rabia incesante de los nombres y sus promesas huecas. la náusea, junto con la peste; sus múltiples definiciones de responsabilidad y sus ramificaciones para salir de ellas bien librado. amo los espacios grises que dan pauta a una sociedad como la que me ha rodeado los últimos días. sus corbatas mal ajustadas, sus cortes de cabello frenéticamente exactos y el olor –dios, el olor- que se desvanece al cruzar palabras. no soy de su calaña, ellos lo saben; yo lo sé.

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