17.3.14

Pareidolia

Hoy la ciudad esta bonita (estaba) entre lo nublado y el aire recorriendo calles, uno puede decir que se siente en casa. la gente abarrotando casi todo, pero aun así me agrada la sensación de soledad que de momento solo pueden brindar los extraños. el futuro nos aterra (mentira), no del todo pero siempre se encuentra uno con el miedo a la decisión incorrecta, almenosnosoyyo.

Desde pequeño la pareidolia siempre me pareció más un don, un regalo, algo que siempre mantiene al cerebro al tanto de todo lo que sale, se mueve y se deja ver. por ejemplo: las nubes, arboles, sombras, casas, vehículos y gente también.

luego sigue uno creciendo y va teniendo menos experiencias relacionadas, va mermando el saquito de creatividad y se va limitando a ver el reloj, los archivos finales, la cara de tu jefe, el gesto de los extraños (cada vez más desconfiado) tiene uno que andar justificando todo con la tranquilidad y el dormir y calmarse un poco con los viajes y los paisajes; que eso no está del todo mal, pero en algún momento entre tanto viaje y momentos de sentirse siempre cambiando, en el viaje eterno, uno quiere dejar caer las anclas y sentirse en casa, sentirse tranquilo sin moverse y en tierras profundas y montañas elevadas el mar más cercano es el cielo y es entonces cuando las anclas son la mirada y las nubes las rocas que pueden atañer nuestro retorcido fin, pero no, ya hemos dejado que la vida nos ahogue demasiado tiempo entre sus situaciones saladas.

Entonces, no queda más que ahogarse entre todo lo que sucede.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por un momento piénsatelo bien.