23.5.14

ka-ching

Sigue transcurriendo el tiempo y tan solo conoce una dirección que a estas alturas resulta obvia; por mi parte sigo tropezando y disculpándome con cada poste de luz que encuentro de camino a casa. el único consuelo que tengo es el saber que en algún punto de todo el desastre me encontrare en el punto nemo donde se supone debo estar bebiendo café y esperando a que suceda algo; también voy a tener la certeza que es ahí donde quiero estar y no en la fila de alguna película de mucho presupuesto y gran expectativa. con el teléfono timbrando, con el pendiente de saberte perdida o tarde; o peor aún, no perdida y no tarde.


Siempre me puede, que la gente va cargando unos miedos bien absurdos, aunque que puedo juzgarles yo, si mis miedos son igual de absurdos para ellos; por ejemplo: algunos tienen el miedo de estar desahuciados, de no tener hogar o regreso seguro, ni tierra para hacer sombra. mis miedos son más tontos desde la perspectiva ajena, mi miedo en específico va un poquito más lejos de la muerte y no me refiero a que sigue después de la muerte, si seré feliz o tendré que preocuparme por hacer fila al llegar. mi miedo concreto es el no morir, porque peor que la muerte es el desastre a su alrededor; como recoger después de las fiestas interminables y el desastre horrible, los pisos sucios y los baños asquerosos; mi miedo es que al morir, no me muera del todo y siga aquí coexistiendo, no como un zombie, sino más bien como un vegetal que se aferra inconscientemente a seguir aquí, no ser nada más que un saco de patatas que esta ala espera y la espera nunca sucede y sigues aquí atorado entre cables y gente.

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