10.7.19

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Somos la promesa inconclusa que nuestros padres se hicieron consigo mismos.

Somos los restos de los sueños que no pudieron ser.

Algunos viejos poemas en la penúltima hoja, unos dibujos al borde de las tablas de multiplicar.

Unos cuantos juguetes abultados en la esquina de la sala, mientras la consola acapara toda a la atención.

Dentro de todo, somos la misma elección de cada mañana, solo que un poco menos joven, con algunas arrugas en los cabellos y con algo de dolor de cabeza.

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